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Ayer fue un día raro. No me pude levantar de la cama. El tipo con el que vivo me levantó. Intenté enderezar las patas, pero no me cooperaron. Él dijo, ‘No te preocupes, yo te ayudo, amigo,’ me bajó por las escaleras, y me sacó por la puerta del frente. Eso fue muy amable de su parte. Tenía muchas ganas de orinar, tuve que hacer ahí mismo donde me bajó. Generalmente no lo habría hecho, pero los dos decidimos hacer una excepción a la regla.
photo by John Pointer
Empecé a caminar por el estacionamiento al lugar donde todos los perros como yo vamos de cuerpo. Sentía como se me arrastraban las patas por el piso. ‘Qué raro,’ pensé. Entonces, tuve que ir de cuerpo, urgentemente. En mitad del estacionamiento. Generalmente no lo haría. Es contra las reglas.
Mi persona limpió el enchastre. Él es bueno para esas cosas. Me sentí avergonzado, lo miré, y él dijo, ‘¿quieres seguir caminando, amigo?’ Sí quería, pero fue increíblemente difícil. Cuando llegamos al final del estacionamiento, la cabeza me daba vueltas. Intenté subir la colinita, y casi me caigo. No podía entender qué estaba pasando.
Photo by Kelly Chapman
Él se agachó de nuevo, y pasó sus manos sobre mí. Eso se sintió bien. Me levantó, y me llevó a casa. Yo seguía confundido y mareado, pero contento de no tener que andar todo el camino de regreso. De pronto me parecía una distancia imposible de recorrer.
Estaba tan feliz de estar tendido en mi cama. Mi persona me acarició, diciendo, ‘yo te cuido, amigo, yo te cuido.’ Me encanta como me hace sentir eso. Sé que él me cuida. Él hace que todo esté mejor.
Me tocó las patas, y me levantó el labio. Dijo, ‘Ay, amigo, ¿tienes frío?’. Yo tenía frío. Mi cara estaba fría, mis patas estaban frías. Él envió mensajes de texto a algunas personas, y volvió para seguir acariciándome.
Photo by John Pointer
Photo by Todd V. Wolfson
A los pocos minutos, otra persona llegó. Es una de mis personas favoritas, su nombre es Jay. Él me acarició, y le dijo a mi persona, ‘¿Le traemos una manta?’ Me pusieron una manta por encima, y ¡ay! …qué bien se sintió eso. Me relajé, y los dos me acariciaron, y empezaron a intentar contener las lágrimas.
Nunca quiero que lloren, me parte el corazón. Mi trabajo es hacer que se sientan mejor, pero estaba un poco cansado, y con frío. Me dormía y volvía a despertarme, y ellos seguían ahí, asegurándose de que estuviera bien, y hablando entre ellos.
Mi persona hizo llamadas todo el día, y pasó mucho rato conmigo. Lo escuché decir, ‘9 de la mañana…bien…sí…le aviso si hay algún cambio. Gracias, Dra. MacDonald.’ Llamó a otra persona, y dijo, ‘perdón, tengo que cancelar hoy’. Yo seguía despertándome y volviéndome a dormir, creo que lo escuché llorar un poco otra vez.
Photo by Kevin Lance
En la tarde, vinieron más de mis personas favoritas. Todos fueron tan amorosos. Yo lamí sus lágrimas cada vez que se acercaban lo suficiente a mi cara. Me susurraron cosas tiernas al oído, y me dijeron que yo era un chico bueno.
Photo by John Pointer
Más tarde, me sentí lo suficientemente bien como para pararme y caminar a la puerta a ver quién venía. Fue más agotador de lo que recordaba, pero me encantó verlos a todos. Escuché a mi persona decir algo así como ‘Es la primera vez que se levanta por sí mismo hoy.’ Todo el mundo parecía estar contento de que me hubiera levantado de la cama. Yo también…pero ¡ay!…después de que se fue yendo la emoción, fue tan agotador moverme.
Después de que la última visita se fuera, mi persona me sacó a hacer ‘lo mío’. Volvimos a entrar y cuando llegamos al pie de la escalera, parecían el doble de inclinadas y diez veces más largas de lo que recordaba. Miré a mi persona, y él me miró a mí. Me dijo, ‘no te preocupes, yo te ayudo, amigo’, y me subió por las escaleras.
Photo by Cat Stennette
¡Después estuvo incluso mejor! En vez de dormir en mi cama, me llamó para que durmiera en *su* cama. Permítanme repetir esto: *¡Dormí en la cama con mi persona!* Generalmente, tenemos nuestras propias camas, pero anoche nos acurrucamos, se sintió tan genial estar tan cerca de él. Pensé, ‘Acá es mi lugar. Nunca me voy a separar de su lado.’ Sin embargo, no me sentía muy bien, y a veces me costaba respirar.
Parece que esto empezó hace unos meses. Estábamos jugando a atrapar la pelota y de repente, me desmayé. No sé qué pasó, pero creo que dejé de respirar. Podía escuchar a mi persona llamarme por mi nombre. No podía mover ni un músculo. Me levantó la cabeza, y me miró a los ojos. Yo lo veía justo delante de mí, pero no podía lamer su cara. Me dijo ‘Benny, ¿estás ahí?’ No pude responder. Me miró, y dijo, ‘No te preocupes amigo, yo te cuido. Yo te cuido.’ Empecé a girar hacia la oscuridad pero en ese momento, pude respirar, profundo, y pude ver de nuevo.
Photo by John Pointer
Fuimos a ver varios médicos y desde entonces escuché mucho palabras como, ‘cardiomiopatía,’ ‘cáncer,’ y ‘falla renal.’ Yo sólo sé que a veces me siento bien, y a veces…¿saben?…simplemente, no sé. Mi persona me da pastillas.
Esta mañana, escuché a mi persona levantarse y ducharse. Volvió a la habitación, y olía tan bien. Me ayudó a levantarme, pero esta vez, pude hacerlo solo. Llegamos al principio de las escaleras, y ¡ay!…de nuevo parecían largas e inclinadas. Él me dijo, ‘Yo te ayudo, amigo,’ y me bajó por las escaleras. Hice lo mío y volvimos adentro. Me abrió una lata, una lata en serio deliciosa de comida húmeda para perros. ¡Ay…cómo me gusta esa cosa!
Photo by John Pointer
Jay volvió a visitarnos. ¡Qué linda sorpresa! Él y mi persona se veían preocupados, pero todo el mundo me mimaba. Un poco parecía una obra de teatro, donde todos los actores estaban tristes, pero fingían estar felices. Al ratito, otra persona se presentó. Ella usaba pantalones de doctora y yo me le recosté.
Los escuché hablar. Todos me miraban las encías, y me tocaban las almohadillas de las patas. Escuché a la chica de los pantalones de doctora decir, ‘Es tu decisión, pero definitivamente está en esa ventana de tiempo. No quiero presionarte, pero viendo su falta de color, honestamente, me sorprende que pueda incluso pararse. Además de las patas y quijada, mira aquí…’ Ella señaló mi cara, ‘Esto debería ser rosado. Es casi blanco, y tornándose hacia el amarillo.’
Photo by Todd V. Wolfson
Mi persona y Jay fueron a hablar de algo. Cuando volvieron, escuché a mi persona decir, ‘Estoy de acuerdo. No quiero esperar hasta que esté en una agonía absoluta.’ Así que entramos. La verdad, me sentía bastante mal, aunque estaba levantado y caminando. Era como si mi cabeza entera estuviera fría, las almohadillas de mis patas congeladas, y mis patas traseras no me funcionaban bien.
La chica de los pantalones de doctora dijo, ‘Voy a inyectarle esto en el músculo. Es un sedante. Después voy a volver con él, pueden mimarlo hasta que se duerma.’ Mi persona me besó la cara, y me miró a los ojos. Intentaba no llorar. La chica de los pantalones de doctora me dio una inyección de algo en la pierna. Yo sólo miraba a mi persona. Él es tan genial. Yo siempre voy a estar a su lado.
Photo by Ginger Leigh
Él y Jay me acariciaban, y me decían las cosas más lindas –qué buen perro que soy, que bien que lo había hecho, lo agradecidos que estaban de tenerme en sus vidas. Después de un rato, mi mente se empezó a viajar. ¡ENFÓCOTE! Yo también miraba a mi persona. Lo quiero tanto.
Me iba de nuevo. ¡ENFÓCOTE! Puedo ver a mi persona. Lo quiero tanto. Siempre voy a estar justo a su lado. Él sabe eso. ¿Me estoy durmiendo? ¡ENFÓCOTE! Yo siempre lo voy a mirar con todo mi corazón…¡ENFÓCOTE!
La chica de los pantalones de doctora dijo, ‘Debe tener una fuerza de voluntad enorme para quedarse contigo. Está haciendo un esfuerzo enorme. Impresionante.’ A mi persona se le atragantaban las lágrimas y dijo, ‘Yo sé. Este chiquito vive por mí. Él es el alma más devota que he conocido…’ Juntamos nuestras cabezas, y cerramos los ojos. Se sintió bien. No puedo describirlo, en realidad. Nos miramos, otra vez. Me dieron ganas de aprovechar ese ‘viaje’, pero de repente, quedarme recostado estaba mejor. Mi persona me ayudó a recostarme. ¡Qué bien se sintió eso!
Photo by Jasmine Hargrave
Sentí como él y Jay me acariciaban, y los escuché hablándome. Me quieren tanto. ¡Qué suerte que tengo! Entonces, sentí miles de manos acariciándome. Todas las personas que he conocido y querido estaban ahí, acariciándome, rascándome las orejas, ese lugarcito debajo de mi collar que hace que se me mueva la pierna. Todo el mundo debería probar esto. ¡Está genial!
Entonces, sentí que la chica de los pantalones de doctora tocaba mi pierna. ¿Les conté que mi persona hizo que me repararan las dos rodillas? Son de titanio, y me han sido muy útiles, pero ya saben…últimamente me he sentido un poco oxidado.
Photo by Deanna Olivarez
Con todos acariciándome, la chica de los pantalones de doctora colocó otra aguja en mi pierna, pero esta vez, mientras el líquido entraba, ¡mis piernas se curaron! ¡Mis rodillas estaban perfectas! Y mientras sentía el líquido correr por mi cuerpo, ¡mi cáncer desapareció! Y después, ¡mis riñones estaban mejor! Y al final, incluso mi corazón estaba entero, ¡y sano! ¡Y me sentí como si saltara, dejando atrás todas mis enfermedades! ¡Increíble!
Photo by Dave Madden
Vi a mi persona, y a Jay, y a la chica que vive en nuestra casa, Shelly. Ellos parecían abrazarse alrededor de algo. Me acerqué a ver qué era. Parecía ser…no sé. Un poco se veía como yo, pero como me veía yo cuando estaba muy enfermo, o agotado. La cara estaba borrosa, así que mucho no me daba cuenta, pero ese pobrecito se veía como si hubiera estado sufriendo.
Me di cuenta que mi persona estaba a la vez aliviada y muy, muy triste. Lo quiero tanto. Miré esa cáscara con forma de mí, y lo miré a él. ..Creo que él estaba triste por esa cáscara.
Photo by Todd V. Wolfson
Yo saltaba por toda la habitación, como un payaso, pero parecía que ellos querían estar tristes, y enfocarse en lo que fuera que esa cosa que acariciaban y besaban fuera.
Pero, definitivamente, mi persona estaba triste. Me recosté a él, como lo he hecho millones de veces antes, pero no fue lo mismo. Sentí como si su cuerpo fuera una nube y yo lo atravesaba. Así que me le acerqué, me senté como un chico bueno, y mi corazón le susurró esto, ‘No te preocupes, amigo. Yo te cuido.’
Yo nunca voy a irme de su lado. Él sabe eso.